
Estamos viendo por tv, hasta la saciedad más extrema, la cobarde agresión sufrida con una chica de 15 años en el metro de Barcelona. Cómo un imbécil le dió unos golpes en el brazo, le tocó un pecho, y le dió una patada en la cara.
Desde mi punto de vista (humilde, mío, personal e intransferible), la agresión merece la condena más fuerte que se pueda hacer a este tipo de actos. Y, por supuesto, castigar al agresor de forma que se le quiten las ganas de repetir esta actitud en el futuro.
Hasta aquí creo que todos estamos de acuerdo. Ahora empieza el espectáculo panderetil.
En primer lugar, el gobierno de Ecuador reclama al gobierno de España una indemnización. De ser esto viable, cada persona agredida debería recibir una indemnización del gobierno. Independientemente de su nacionalidad, origen o edad. ¿O acaso la merece más una persona de Cáceres que otra persona de Badajoz?. La actitud del gobierno aun está por definir, pero la veremos.
Y ahora llegamos a más. ¿Cuántas agresiones de este tipo se producen en España semanalmente? ¿Y por qué esta ha destacado sobre las demás? Si los gresores hubieran sido ecuatorianos, ¿se le habría pedido una indemnización a su gobierno? ¿Qué ocurrió cuando un grupo de sudamericanos violó a un grupo de chicas en presencia de sus novios mientras les retenían con cuchillos? ¿Por qué no se le dió tanta publicidad?
Y ahora, ¿qué hay que hacer?

1 comentarios:
Sabias reflexiones. Casos similares suceden (deben suceder) casi a diario. Este ha tenido tanta transcendencia por un motivo significativo: fue grabado en vídeo y se ha hecho público, lo ha visto mucha gente y se ha producido alarma social, ahí hay que actuar.
El gobierno de Ecuador trata de sacar partido de una situación. Es patético que un mimbro de su gobierno se plante en España para presentarse como acusación particular (un poco de demagogia).
Lo triste es que suceda, que seamos así y que casi nunca pase nada. Una pena.
Buen tema, un saludo.
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