
Hay veces, en las que un abrazo no parece ser la solución.
Puedes, película americana en mente, murmurar "tranquila, que todo va a ir bien".
Puedes coger su mano, y apretarla entre las tuyas.
Puedes mirarla fijamente a los ojos, con el corazón en el puño.
Puedes hacer lo que quieras.
Pero también puede, que sepas que no es real. Que puede que no se solucione. Que puede que no vaya bien.
Y puede, entonces, que no estés más que mintiendo a una persona que quieres. Porque no sabes hacerlo de otra forma. Porque no sabes dar una solución. Y porque no eres tan capaz como aparentas.
Desde fuera, la vida parece más fácil. ¿Qué hay que hacer cuando la solución no es una solución?

3 comentarios:
Es verdad que los barazos por si solos no solucionan nada, pero a veces un abrazo, largo profundo e intimo, puede ayudarnos a ver las cosas con otra perspectiva, y si realmente nuestro problema no tiene solución, quizás nos ayude a afrontarlo.
Serenidad, serenidad y serenidad.
Cuando menos lo esperamos si permanecemos serenos (pero juntos)y sin forzar las cosas, la comunicación aparece y los problemas pierden su fuerza, se desvanecen.
¿Recuerdas qué fue lo antepenúltimo que te preocupó hasta quitarte el sueño?. Yo ahora mismo no lo recuerdo, ya no existe, no me afecta, sólo fue un instante, ya se superó.
El abrazo, el beso, la caricia, la sonrilla, la mirada y el saludo son semillas que crecen y perduran.
Un abrazo "vecino"
Es realmente interesante el hecho de no recordar el antepenúltimo problema que tuve. Es cierto, no lo recuerdo.
¿Por qué hay problemas que, a pesar de no ser especialmente importantes, se nos quedan tan marcados?
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